Lugares de interés

SANTO TORIBIO DE LIEBANA

El monasterio original de San Martín de Turieno fue fundado en el siglo VIII por el monje Toribio, aunque algunos historiadores se remontan a un origen aun anterior, hacia el siglo V-VI. Sin embargo, su primera referencia documental data de 828. El monasterio debe su nombre y actual advocación al Obispo de Astorga, que vivió a mediados del siglo V y fue conocido por su lucha contra diversas herejías. El Obispo Toribio fue el encargado por el Papa León I de custodiar en Jerusalén el sagrario de aquella iglesia. Esta reliquia fue trasladada a la península por el Obispo al "serle revelado" que la ciudad iba a ser destruida. Tras la invasión musulmana, las reliquias y los propios restos del Obispo (fallecido en 460) fueron trasladados al monasterio de San Martín de Turieno. La reliquia del Lignum Crucis, que según la tradición es el trozo de la cruz de Cristo más grande que se conserva, es hoy objeto de culto para los numerosos peregrinos que visitan el lugar cada año. Santo Toribio de Liébana

En este monasterio vivó a mediados del siglo XVIII el monje Beato, donde escribió en 776 su famosa obra "Comentarios al Apocalipsis". Sus ilustraciones y miniaturas, hechas para explicar el Apocalipsis de San Juan, son una joya con lugar propio en la Historia del Arte.

El monasterio de Santo Toribio es uno de los cinco destinos jubilares del Catolicismo (Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz son los otros). El Año Jubilar Lebaniego se celebra cada varios años, cuando la celebración de Santo Toribio cae en domingo. La próxima celebración será en 2006.

La edificación del monasterio ha sido remodelada recientemente, a mediados del siglo XX. Por tanto, la Iglesia del Monasterio es la parte arquitectónica con mayor valor histórico-artístico. Erigida originalmente sobre restos anteriores (probablemente de factura asturiana o mozárabe), la iglesia actual data del año 1256 y es de estilo fundamentalmente gótico, aunque sus puertas conservan la tradición románica de la iglesia anteriormente demolida.

Posteriormente ha sufrido importantes modificaciones. La planta de la iglesia es rectangular, cuenta con tres naves (la central más alta y ancha), crucero y tres ábsides poligonales. La torre del campanario se sitúa a los pies de la nave central. La entrada a la misma se realiza a través de dos puertas abocinadas situadas en la fachada sur. La puerta principal es la más antigua, y posee tres arquivoltas sencillamente decoradas, que se apoyan en columnas cuyos capiteles son igualmente toscos. La segunda puerta o Puerta del Perdón, que se abre en ocasión del Año Santo Jubilar para dar acceso a los peregrinos, parece haberse construido entre los siglos XV y XVI, pues su estilo corresponde al gótico tardío. Además de las puertas, del exterior son también destacables las ventanas góticas abiertas en la nave y los ábsides, y el rosetón. Las bóvedas del interior son de crucería, y sus arcos apuntados se sustentan en pilares de planta cruciforme con columnas adosadas. En los capiteles del ábside central están representadas escenas de la vida de Santo Toribio.

En el siglo XVIII se levantan el Claustro y la Capilla del Lignum Crucis, de estilo barroco. Esta capilla de cúpula octogonal alberga en el interior de un tabernáculo barroco la famosa reliquia traída de Jerusalén por el Obispo de Astorga.

En el entorno del monasterio existían numerosas y humildes ermitas dependientes del cenobio (Santa Catalina, San Miguel, Cueva Santa, La Magdalena, Nuestra señora de los Ángeles, San Pedro y San Juan de Casería). Algunas han desaparecido o están en ruinas, pero otras han sido reconstruidas en épocas posteriores, y pueden ser hoy visitadas.



VISITAS: El monasterio está abierto en horario de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30. La Orden de los Franciscanos ofrece visitas guiadas: diariamente en Julio, Agosto y Semana Santa; los fines de semana en Junio, Septiembre puentes de La Inmaculada y Navidades (Diciembre). Permanecerá cerrado al visitante los lunes y durante los oficios religiosos.
Para mayor información, dirigirse al Monasterio (teléfono 942 730 550) o al Museo Diocesano (teléfono 942 840 317)


SAN JUAN BAUTISTA

Esta pequeña y curiosa edificación de estilo neoclásico fue edificada en el pueblo de Salarzón (Valle de Bedoya, municipio de Cillorigo de Liébana) en 1819. La Iglesia fue fundada por los II Condes de la Cortina, Ana María y Vicente Gómez, y el hermano de este, Pedro Antonio Gómez de la Cortina. Residentes en México, el Conde cumplía la misión del control de los insurgentes independentistas.

La Iglesia, situada al lado del propio palacio de los Condes de la Cortina, posee una planta centralizada en forma de cruz latina inscrita en un rectángulo. Destaca la portada neoclásica de la fachada principal (orientada al poniente). Esta forma un pequeño pórtico compuesto por cuatro columnas de estilo toscazo asentadas en un podio. Arquitrabe, friso y frontón son lisos. La cúpula central, octogonal, cubre el espacio central de la iglesia apoyándose en cuatro arcos de medio punto.

Los brazos de la cruz se corresponden con el presbiterio y las capillas laterales, que están cubiertas con bóvedas de cañón. Las capillas colaterales están cubiertas por dos bóvedas de crucería, separadas por un arco de medio punto, y se unen al presbiterio mediante ventanas enrejadas. Sobre el muro se asienta una espadaña de campanas. El templo contiene tres retablos neoclásicos, de cuya imaginería original tan solo se conserva un Cristo en la capilla de la epístola.

El fundador de la Iglesia está enterrado en ella, en la capilla de San Vicente, en la que podemos observar un retablo en cuyo ático aparece el escudo de piedra con las armas del Conde.



SANTA MARIA DE LEBEÑA

Santa María de Lebeña es el templo más antiguo de Cantabria, y su principal monumento prerrománico. Obra cumbre del arte mozárabe, fue erigida en el siglo X (925: Cartulario del Monasterio de santo Toribio de Liébana) al parecer por los Condes de Liébana (Alfonso y Justa), con la intención de trasladar a ella los restos del Obispo Toribio. Según la tradición, los condes quedaron ciegos hasta que las reliquias fueron depositadas de nuevo en el Monasterio de Santo Toribio.

La Iglesia se levanta sobre una planta rectangular de 16 m. por 12 m., y posee tres ábsides y tres naves. Heredera de la tradición visigoda, se combinan la planta basilical (predominante) y la de cruz latina. Se trata de una construcción sencilla, de mampostería, utilizándose la sillería sólo en ángulos y cercos de los vanos, y su aspecto es casi cuadrangular. El pórtico fue adosado en el siglo XVIII, y la torre edificada en el XIX.

Los arcos triunfales de los ábsides son de medio punto peraltado, y habrían sido retallados y ser originalmente de herradura califal como el resto de los arcos de las naves. Los capiteles del templo se apoyan en fustes monolíticos, y su estilo deriva del corintio clásico. Tallados con motivos vegetales, como las hojas de acanto, las rosetas de seis pétalos y la palmeta, la tradición visigoda recupera y resignifica en clave cristiana la simbología griega de la eternidad y la inmortalidad. Todas las bóvedas que cubren los nueve tramos o capillas de la planta son de cañón.

A lo largo de los muros exteriores las impostas, labradas con diversos motivos (tallos, cenefas…), marcan la altura primitiva de los tejados. De especial valor son los modillones de estilo mozárabe que sostienen el alero del tejado. Precedente del canecillo románico, los motivos decorativos que exhiben en Lebeña son ruedas helicoidales o esvásticas y rosetas de cuatro y seis pétalos.

En el templo se ha descubierto una gran losa decorada con esvásticas y otros símbolos de origen prerromano. Esto ha dado lugar a la hipótesis del origen pagano (cántabro) del edificio, que podría haberse levantado sobre un antiguo santuario celta. Sin embargo, la estela con esvásticas era utilizada en el rito mozárabe para separar simbólicamente espacios (sacro-presbiterio / público-nave). Esta losa está actualmente adosada al basamento de piedra del retablo mayor, constituyendo el frontal del altar.

En el interior del templo podemos admirar otras obras artísticas. El retablo mayor, de mediados del siglo XVIII (barroco decorativo), contiene en su hornacina central una réplica de la talla gótica de la Virgen amamantando al Niño (talla robada y recientemente recuperada). Es también interesante el resto de la imaginería popular: San Benito y San Bernardo, y San Francisco y Santo Domingo. En la nave de la epístola encontramos otro retablo de finales del siglo XVIII, con una decoración de estilo rococó, dedicado a la Virgen del Rosario (ambos retablos debieron ser donados por particulares, probablemente indianos). En las capillas posteriores encontramos dos retablos renacentistas de finales del siglo XVI, con imaginería barroca de la que destacan las imágenes de San Roque y Santa Cecilia.

Santa María de Lebeña fue declarada Monumento Nacional por R.O. de 27 de marzo de 1893.

VISITAS: el Obispado de Santander ofrece visitas guiadas: todos los días de julio, agosto y Semana Santa; Los Fines de Semana de junio y septiembre, puente de la Inmaculada y Navidades. Horario: de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30. Cerrado: lunes y durante la celebración de los oficios religiosos. Entrada conjunta con Santa María de Piasca (2 €).



IGLESIA DE SANTA MARÍA DE PIASCA

La Iglesia de Santa María de Lebeña formó parte de un monasterio dúplice (monjas y monjes) del que tenemos constancia documental desde el año 930, gracias a la conservación de su Cartulario, de gran valor histórico. Sin embargo, es muy posible que su origen se sitúe en el siglo anterior. Este monasterio competía con el de San Martín de Turieno (posteriormente Santo Toribio), sobre todo en el siglo X, su época de mayor expansión. En 1078 las monjas son trasladadas a otro monasterio (San Pedro de Dueñas), pero en el siglo XII parece que vuelve a ser dúplice, quizás hasta el XVI. La decadencia del monasterio comienza en el siglo XV, culminando con su desaparición por la desamortización de Mendizábal (1836).

La iglesia, de estilo románico-protogótico, se construyó en 1172 (según inscripción en su fachada), momento de mayor esplendor del monasterio y correspondiente con el estilo románico. En época gótica (1439) se realizó una importante reforma, a la que debemos los muros, la fachada principal, y la cubrición del presbiterio y crucero con bóvedas de crucería gótica.

Esta iglesia fue declarada Monumento Nacional en 1930. De ella destaca en primer lugar la portada principal de la iglesia. De estética protogótica, esta puerta abocinada, con arco ligeramente apuntado y arquivoltas, ofrece un interesante conjunto escultórico de estilo oriental. Sobre ella, la hornacina de la fachada contiene imágenes de San Pedro, La Virgen con Niño (siglo XVI) y San Pablo.

La puerta del claustro o "del cuerno", el la fachada meridional, lleva un guardapolvos de acanto y representación de oficios medievales en su arquivolta. Para terminar con el exterior, tiene especial valor la representación de la iconografía simbólica en la escultura románica de los aleros y metopas de los ábsides de la cabecera.

El interior de la iglesia ha sufrido muchas transformaciones. Originalmente la planta tendría tres ábsides semicirculares, crucero y tres naves. El ábside del evangelio desapareció y las naves se redujeron a una. Desde hace treinta años, presenta arcadas de ladrillo revocado. Los capiteles son de una gran calidad, sobresaliendo los de las arcadas del ábside. El más espectacular es el del lado del evangelio, que representa una adoración de los Reyes Magos.

La iglesia ha conservado obras artísticas de gran interés. La Cruz de Piasca, depositada actualmente en el Museo Diocesano, se realizó en el siglo XII en cobre dorado y esmaltes, y procede de los talleres franceses de Limoges; El Descendimiento, obra hispano-flamenca de siglo XV; La Piedad y la imagen de la Virgen, realizadas en madera policromada a principios del siglo XVI; y un cordobán de cuero repujado situado en el frontal de un altar lateral.

VISITAS: el Obispado de Santander ofrece visitas guiadas: todos los días de julio, agosto y Semana Santa; Los Fines de Semana de junio y septiembre, puente de la Inmaculada y Navidades. Horario: de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30. Cerrado: lunes y durante la celebración de los oficios religiosos. Entrada conjunta con Santa María de Lebeña (2 €).


SAN VICENTE MARTIR

La "Iglesia Vieja" de Potes está situada al lado de la otra, de grandes dimensiones y estilo neoclásico, que con el mismo nombre es la que se utiliza actualmente para los oficios religiosos del municipio. De estilo gótico, fue inicialmente construida en el siglo XIV, aunque ha sufrido diversas ampliaciones hasta la época barroca (XVIII). Su planta original constaba de una sola nave, de cuatro tramos separados por contrafuertes por el exterior y por machones por el interior. La capilla del lado del evangelio está cubierta por una bóveda de cañón. Entre los siglos XV y XVI se le añadió la capilla mayor, cuadrada y con bóveda de crucería simple octopartita. En el siglo XVI se realizaron la sacristía (al sur de la nave mayor) y la torre (oeste) de estructura gótica aunque con troneras en arco de medio punto. En el siglo XVIII se le añade una segunda nave a la iglesia por el lado del evangelio. Dividida en cinco tramos, la nave se cubre con bóveda de crucería. La fachada principal de la iglesia está orientada al sur, y su puerta y ventanas son de arco apuntado con molduras sobre rosca.

Tras haber permanecido años en manos privadas, actualmente la Iglesia de San Vicente es propiedad del Gobierno de Cantabria, y está siendo sometida a un proceso de rehabilitación.

VISITAS: la iglesia no será visitable mientras duren las obras