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La Real Villa de Tresviso se
asienta sobre una apacible vaguada, flanqueada por murallones calizos por casi
todas partes. La profunda garganta excavada por las aguas del Río
Urdón es superada en este itinerario por una ladera empinada y rocosa,
que contrasta con la frondosa masa vegetal del otro lado del río, donde
se localiza un bosque de roble albar de especial valía. Hoy en
día Tresviso es una localidad que mira hacia adelante. El visitante,
atraído por la singularidad del pueblo y su entorno, es frecuente en
cualquier época del año. Por otro lado, la actividad ganadera no
decae gracias a la elaboración del producto estrella de estas tierras:
el Queso Picón Bejes- Tresviso. El audaz trazado de este
camino, que asciende desde el enclave de Urdón, tuvo un origen minero: a
través de él se transportaba mineral de zinc en carros en la
parte superior, y sobre caballerías en la inferior. El ascenso comienza,
por tanto, en Urdón, situado en el Desfiladero de la Hermida, pasando el
sendero a la derecha de la central hidroeléctrica. El desnivel a superar
es considerable; se aconseja por tanto realizar la subida, orientada al sur
casi por completo, en horario temprano si se sube en días soleados.
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