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El singular paraje que aloja los
pueblos de Dobres y Cucayo, constituye otro ejemplo, como los casos de Tresviso
o Caloca, de esos "mundos aparte", donde el hombre ha logrado asentarse, a base
de un constante esfuerzo de adaptación al medio. Ambos, Dobres
y Cucayo, son localidades eminentemente ganaderas, rodeadas de montañas
y cuya única salida natural es el curso del Río Frío.
Desde hace más de tres décadas, el antiguo camino de Las
Retuertas, ha sido sustituido por una carretera de complicado trazado, en la
que hay que atravesar dos túneles horadados sobre la roca caliza.
Desde aquí arranca el camino que conduce a los Puertos de Pineda,
zona de pastos estival, frecuentada por el Oso Pardo Cantábrico.
En Cucayo, a pocos metros del inicio de la ruta, se aprecia cómo la
caliza ha surgido entre suelos más antiguos, de conglomerados, areniscas
y arcillas. A través de este circuito, se recorren, en primera instancia
un abedular, y más adelante un frondoso hayedo, como principales
formaciones vegetales. Asimismo, se irán alternando zonas arboladas con
otras ganadas al bosque para prados de siega, y cerca de éstos
aparecerán los invernales (Ranes, Praízas), construcciones de
abrigo y pajar para épocas de mal tiempo, cuando el ganado baja de los
puertos. El invernal se utiliza como apoyo en la constante transhumancia que
sufre el ganado a lo largo del año: desde la cuadra del pueblo en los
meses más rigurosos del invierno, hasta los pastizales de altura de los
puertos durante el verano; es por ello que normalmente se encuentran en zonas
intermedias entre el pueblo y el puerto. Despues de Las Praízas, se
inicia el descenso hacia Cucayo, por una estrecha senda que parte bajo el Pico
Pecines, junto a la portilla de un prado (a la izquierda de ella); la senda,
que baja junto al Río de Requejada, se va abriendo camino entre unas
hayas singulares. |