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Municipios, economía y población |
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La comarca de Liébana comprende los municipios de Cabezón de Liébana, Camaleño, Cillorigo de Liébana, Pesaguero, Potes, Tresviso y Vega de Liébana. Sus 5.926 habitantes (INE: 2003) se distribuyen de forma muy diseminada entre los 91 núcleos de población con que cuenta la comarca. Estos pequeños pueblos se sitúan en diversas alturas, desde cotas a inferiores a 300m como Lebeña o Potes, a las más altas como la de Caloca (1.108m) o Pido (por encima de los 900). El tamaño de estas entidades es muy pequeño, a excepción de Potes, pues su población media es de 65 habitantes. La densidad poblacional es muy baja, con una media de 10,31 hab/Km2, y municipios extremadamente despoblados como Tresviso y Pesaguero (que no llegan al 4 y 6 habitantes por Km2, respectivamente).
Potes
es la cabecera comarcal de Liébana, y su centro de servicios.
Con 1.597 habitantes, ha mantenido su población desde
principios de siglo, mientras que el conjunto de la comarca ha perdido
en torno a la mitad de la misma, desde 1950. Esta brusca caída
demográfica está relacionada con las profundas
transformaciones económicas que tuvo que afrontar la comarca a
mediados del siglo XX, con la introducción de la economía
de mercado. Hasta esas fechas, Liébana contaba con una economía
de tipo tradicional, basada en la agricultura y la ganadería de
subsistencia. Este sistema económico entra en crisis con la
llegada de productos baratos procedentes del exterior, dando lugar a
un movimiento generalizado de población hacia el exterior
(dentro y fuera de la provincia y de España). Este éxodo
ha tenido un importante sesgo joven y femenino, dando lugar a
desequilibrios fácilmente apreciables aún hoy en las pirámides
de población. El envejecimiento y la masculinización de
la población son mayores en los municipios de Tresviso y
Pesaguero, pues son los que ofrecen menos oportunidades para la
permanencia en ellos de sus habitantes. Potes y Camaleño, sin
embargo, acusan estos problemas en menor grado. La relativamente
reciente orientación turística de estos últimos
ofrece a los jóvenes mayores expectativas de futuro.
Fuente: Padrones Municipales, Agosto 2003. Elaborado por: Equipo de Análisis Territorial ADL Liébana, 2003. ![]() Este
envejecimiento es la consecuencia general de la combinación de
dos fenómenos: la longevidad alcanzada recientemente
por la humanidad en las sociedades avanzadas, y la drástica
reducción de la natalidad. Pero el problema se
agrava en nuestro territorio, donde el éxodo de los jóvenes
implica una sangría aun mayor, precisamente en las generaciones
con capacidad reproductiva, y protagonizado en mayor medida por las
mujeres. Según el último Censo de Población, los
niños entre 0 14 años suponen apenas un 10,7% de la
población Lebaniega. En los municipios más envejecidos,
como Tresviso o Pesaguero, apenas llegan al 4 y 7 % respectivamente.
Sin
embargo, la llegada reciente pero en aumento de inmigrantes, y su
tendencia a tener un mayor número de hijos que los nativos,
puede significar a medio plazo un paliativo para el despoblamiento y
el envejecimiento que estamos describiendo. Nuestra comarca comienza a
ser receptora de flujos poblacionales procedentes de otros países.
Se trata de un fenómeno muy reciente, apreciable desde hace
unos 3 o cuatro años, y que está dando lugar a
comunidades de nacionalidades diversas: ecuatoriana, colombiana y las
de los inmigrantes procedentes de antiguos países del Este. Los
aportes directos de estos movimientos migratorios, así como las
pautas de natalidad de las comunidades latinoamericanas, más
altas que las de los nativos, hacen prever un considerable impacto
positivo a medio plazo en la estructura poblacional de la comarca.
La
economía lebaniega se apoya fundamentalmente en el sector turístico:
los servicios relacionados con la hostelería y el
comercio. Estos llegan a suponer el 71% y 72% respectivamente de la
actividad empresarial en municipios como Potes y Camaleño (IAE
2003). Sin embargo, la construcción está ganando
peso en el conjunto de la actividad empresarial de la comarca,
aportando un porcentaje creciente incluso en los municipios más
rurales (por ejemplo: un 32% para Pesaguero o un 31% para Cabezón
de Liébana). Es la industria el sector menos
desarrollado, a pesar de la relativamente importante elaboración
de productos agroalimentarios (quesos, orujos, miel, etc.)
![]() A pesar de la emergente orientación turística de la economía lebaniega, su vocación ganadera sigue estando presente. Aprovechando la demanda de materia prima de la industria láctea y cárnica local (que a su vez se apoya en el turismo), la ganadería sigue teniendo una fuerte presencia en la economía lebaniega. Persisten aun elevadas cifras de población activa en sector agrario. Casi un 33% de las afiliaciones a la Seguridad Social pertenecen al régimen agrario. Sin embargo, existen importantes diferencias internas, pues Vega de Liébana y Tresviso casi doblan esta proporción, mientras que en Potes las afiliaciones agrarias apenas superan el 3%. Se trata, en cualquier aso, de un sector agrario atrasado, escasamente mecanizado debido al pequeño tamaño de las explotaciones y la elevada pendiente de los terrenos. La elevada edad de los titulares, para terminar, es un problema más que amenaza a medio plazo la supervivencia de este sector emblemático de la Liébana rural. |
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