Ptrimonio etnográfico. Hórreos, batanes y telares


Liébana cuenta con un interesante patrimonio etnográfico, gracias a la pervivencia de construcciones y artefactos del pasado que, habiendo perdido su valor funcional, nos permiten acercarnos a los modos de vida y los oficios tradicionales de un pasado reciente. Es el caso de los hórreos, los telares o las pisas, cuyos escasos ejemplares podemos observar en la comarca.


Los Hórreos

El hórreo es una construcción rectangular en madera, típica del noroeste peninsular. Levantada sobre cuatro pilares para aislarlo del suelo y la humedad, su finalidad era la de conservar y almacenar las cosechas de grano, manzanas, etc. y los productos de la matanza, y protegerlos del ataque de los roedores. Su existencia está documentada en Liébana desde el siglo IX, a través de una mención hecha en el Cartulario del Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Actualmente quedan en la comarca 17 hórreos (y algunos restos más), y construidos en fechas relativamente recientes. Su ubicación es la siguiente: 12 hórreos en el municipio de Camaleño (4 en Espinama, 2 en Pido, 2 en Las Ilces, 1 en Mieses, 1 en Mogrovejo, 1 en Cosgaya y 1 en Baró); 1 hórreo en Potes; 2 hórreos en el municipio de Pesaguero (en Avellanedo y Valdeprado); y 2 hórreos en Cabezón de Liébana (en Aniezo y Cabezón). Esta escasez se debe parcialmente a que los hórreos fueron sustituidos progresivamente en la comarca por solanas abiertas en la parte superior de la vivienda, que cumplían funciones parecidas. El espacio bajo el hórreo se utilizaba para guardar y proteger de la lluvia aperos de labranza, leña, etc. El valor etnográfico de los hórreos es reconocido oficialmente por el Gobierno de Cantabria, que ha incoado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento, a los Hórreos de Liébana y la Panera de Cades (Municipio de Herrerías), en su Resolución de 10 de febrero de 2003, de la Consejería de Cultura , Turismo y Deporte (BOE de 18 de marzo de 2003).

Los Telares

Más escasos son ejemplares de telares tradicionales conservados en la comarca. El tejido con telares fue una actividad que tuvo gran peso en la economía tradicional de autoabastecimiento de Liébana, especialmente en el municipio de Cabezón de Liébana. Aunque Cantabria no ha tenido nunca un papel destacado en la producción textil, era común la existencia de telares en los pueblos hasta el siglo XVIII, con los que se tejía lo necesario para el autoconsumo. Durante el siglo XIX, la penetración de tejidos más suaves y agradables da comienzo al declive de la producción artesanal de tejidos procedentes del exterior, y al proceso de abandono y desaparición de los telares. Con el éxodo rural del siglo XX, y la competencia de la producción textil industrial, la práctica artesanal del telar pierde su funcionalidad. Una vez rota la transmisión generacional, el conocimiento de la actividad y el patrimonio etnográfico de los telares están en serio peligro de desaparición. Por ello, el Ayuntamiento de Cabezón de Liébana y el Grupo de Acción Local Liébana han promovido hasta el momento dos iniciativas de recuperación de los telares y su oficio, acogiéndose a las ayudas del programa PRODERCAN.

El Ayuntamiento de Cabezón ha adquirido dos de estos telares antiguos que sobrevivían en el municipio, y posee uno más, recientemente fabricado según el modelo de los telares tradicionales. Se trata de telares "de pedales", de tipo horizontal, modelo arcaico cuyo origen se sitúa en los siglos X y XI. El más antiguo de estos telares se utilizaba para fabricar escarpines. El otro, para tejer alfombras.

Además, en 2003 se ha impartido un curso (segunda edición de otro anterior), que ha consistido en la restauración, el montaje y puesta en funcionamiento de los telares tradicionales de Cabezón de Liébana, paralelo a un taller teórico-práctico sobre su utilización y mantenimiento. Una vez restaurados y puestos en marcha, las prácticas se encaminaron a la elaboración de tapices, alfombras, etc. La restauración de los telares ha permitido dotar al municipio de un espacio expositivo en Cabezón de Liébana, para la observación de los telares y los distintos trabajos realizados con ellos, abierta a la propia población de la comarca y a sus visitantes de lunes a viernes, en horario de 9 a 14 horas.

Los Batanes

La desaparición de los telares fue paralela al abandono también de las pisas o batanes con las que se enfurtía los tejidos elaborados en ellas. Los batanes aprovechaban la fuerza del agua para pisar o abatanar el sayal, tejido de lana recién salido del telar, y darle consistencia. Este proceso, por el cual el tejido era constantemente golpeado y mojado, podía durar hasta tres días. Son numerosas las referencias a la existencia de estos artefactos en Cabezón de Liébana (Aniezo, Ledantes o Frama). El único batán de Cantabria en buen estado de conservación es, precisamente, el de Ledantes (municipio de Vega de Liébana). La pisa de Aniezo (municipio de Cabezón de Liébana) ha sido recientemente reconstruida con fines expositivos, gracias a una subvención del programa PRODER I. Esta acción ha dado lugar al muy visitado "Parque del Agua" en esta localidad.